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| Las Médulas, El Bierzo - León. |
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Puede que la veas mejor si haces clic sobre la foto y luego pulsas F11.
—¡Oro, oro! ¡He encontrado oro! —Gritó el tío Sotero y arrancó a correr dando saltos ladera abajo rumbo a la aldea.
Sotero había llegado a Las Médulas, iba ya para quince años, en una excursión del INSERSO. Convencido de que los romanos no habían podido llevarse todo el oro de aquellas montañas, decidió quedarse y, con sus exiguos ahorros, compró un terrenito junto a un arroyo en el límite del «Monumento Natural» así como una pala, un pico, varios cedazos y una batea. Nunca se supo que hubiese encontrado algo pero, poco a poco, se había convertido en una atracción más para los turistas y figuraba como «El Loco de la Barba Roja» tanto en las guías municipales como en los trípticos editados por la AHCMH del Bierzo (siglas con las que era conocida la recientemente creada Asociación Humanista Contra el Maltrato Humano) . No, no es que el tío Sotero fuera pelirrojo, sino que, tras años sin afeitarse, su luenga y puntiaguda barba se mezclaba en la batea con los lodos y, a fuerza de no lavarla, había ido adquiriendo el color de éstos.
Pero, siguiendo con la historia, habíamos dejado al tío Sotero en plena carrera a la que, para pasmo de lugareños y visitantes, cruzó la aldea como un rayo hasta entrar en la taberna donde, jadeando, alcanzó a decir: «¡Vino para todos, hoy pago yo!».
Apenas vaciado el primer vaso sintió un apuro y se dirigió al baño. Mientras se lavaba las manos, sonriente por su buena suerte se miró al espejo y, donde siempre había brillado su colmillo de oro, ahora había un hueco negro como la entrada de una cueva. No se atrevió a llevarse la mano al bolsillo para comprobarlo; sintió que se mareaba y, cuando intrigados por su tardanza abrieron la puerta, lo encontraron frío.
La AHCMH publicó varios vídeos en las redes sociales culpando de lo sucedido al Gobierno, a la Iglesia Resurrecta del Juicio Final y a un señor de Navacarros que pasaba por allí. Incluso inició una «profunda investigación» para la que una comisión paritaria de seis de sus miembros y miembras se desplazó al lugar durante dos fines de semana con cargo a las subvenciones estatales para la protección humana. El tema se fue diluyendo, no hubo conclusiones y hoy nadie recuerda ya al tío Sotero.
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Texto tomado de: «Han ser contos».
Autor: Miguel Arcángel de Vallejera y de Riofrío.
Norma, de Bellini, Casta Diva - María Callas.
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